pagina personal sacercote católico 3º dom Adviento ciclo A - La página de Chema

3º dom Adviento ciclo A - La página de Chema

Vaya al Contenido

Menu Principal

3º dom Adviento ciclo A

    
       Juan el Bautista, como todos los judíos de tiempos de Jesús, vivían con la esperanza de que Dios enviase a su Mesías que les libraría de la opresión de los enemigos y restauraría el Reino de David y Salomón, haciendo de Israel una gran nación.  Esta esperanza del pueblo judío, se basaba en la promesa que Dios les había hecho a lo largo de los siglos por boca de los profetas.  Aún hoy, muchos judíos esperan la venida de ese Mesías, líder político y religioso, que hará de ellos una gran nación.   La mayoría de los judíos no reconocieron en Jesús a ese Mesías,  hoy tampoco.  Parece que Jesús no cumplía muy bien las espectativas que tenían.  Jesús mismo vivió esta tensión entre lo que esperaban de El y lo que El realmente traía.   En los evangelios vivimos esa tensión, por una parte el pueblo que quiere hacerle rey después que ha visto los milagros, por otra parte los poderosos, los sacerdotes, los escribas, los saduceos y los romanos que temen que Jesús sea proclamado rey.  Los discípulos están continuamente pidiéndole a Jesús que lidere una revolución contra los romanos, que establezca con el poder de los milagros y la espada el reino de Dios.   Sin embargo vemos a Jesús como huye continuamente de todas las pretensiones de hacerle rey, y vemos también lamentarse de que sus discípulos no entienden nada.  Hasta los últimos días de Jesús, vemos como sus discípulos se están peleando para que Jesús les dé el mejor puesto a su lado en el nuevo reino que va instaurar.   Todos sabemos como acabó esta historia.  Jesús condenado, humillado, muerto y fracasado.   Y los discípulos dejándolo solo, defraudados y huyendo.

 Como Jesús, miles de personas a lo largo de la historia han querido cambiar las cosas sin utilizar la violencia, sólo con la fuerza del amor y la persuasión de la palabra.  Es la única manera de que las cosas cambien, lo otro es sustituir el poder y la violencia de unos con el poder y la violencia de otros. Como Jesús, miles de personas han sido asesinadas y eliminadas porque molestaban a los que ostentan el poder político y económico.    Pero algo diferencia a Jesús de todos los demás.  Es del único del que se ha dicho que lo han visto vivo después de muerto, es del único del que se ha predicado su Resurrección, y eso aún a costa de la propia vida del que lo predicaba.    En Jesús, Dios ha introducido en la historia de la humanidad un nuevo elemento, inaudito, increible, que nadie podía esperar.  En Jesús, Dios nos dice que la vida hecha entrega y amor sacrificado, la vida hecha servicio callado y humilde, esa vida es la que está llamada a la resurrección.   Por eso ya nada es como antes, por eso con el profeta Isaías podemos esperar y gritar al mundo sin sonrojarnos que Dios trae ya el desquite, viene en persona a resarcirnos y a salvarnos.  Porque alguien como Jesús ha pasado por este mundo, sabemos que muchas personas salen de su ceguera y empiezan a ver a los demás como hermanos, muchas personas se curan de su sordera y empiezan a oir a Dios en su corazón,  muchas personas que estaban postradas sin encontrar sentido a la vida, se levantan y empiezan a seguir las huellas de Jesús.  Porque alguien como Jesús vive para siempre, muchas personas que como leprosos eran marginados son acogidos y tratados como hermanos, y  porque alguien como Jesús ha resucitado sabemos que es posible la resurrección para todos.   

    Por eso, en este tiempo de Adviento, levantamos nuestra mirada hacia el horizonte en que brilla la aurora de Dios y dejamos que nuestro corazón se llene de esperanza, porque Dios ya está aquí en medio de nosotros.  



 
Fecha última actualización de esta web: 03/01/2014
Hoy es:
Regreso al contenido | Regreso al menu principal